La expresión de las emociones a través de la mirada y la expresión facial se vuelve más complicada si no tenemos a la vista el rostro completo de nuestro interlocutor.

Nuestro sistema emocional está preparado para interpretar con innumerables matices, miles de microexpresiones inconscientes que realizamos con los gestos de nuestro rostro, y que informan a nuestro interlocutor sobre si sentimos tristeza, preocupación, euforia, empatía o cualquier otra emoción.

Una gran parte de esa información emocional se guarda en la mirada, nuestros ojos son capaces de transmitir infinitos matices sobre nuestros sentimientos. Lo hacen con ayuda del resto de los músculos del rostro.

¿Qué sucede si la mitad de nuestro rostro está cubierto por una mascarilla?

La mascarilla tapa la boca y con ello nos priva de muchísimas señales emocionales que transmitimos con ella. Al no ver la cara completa de la persona que nos habla, estamos obligados a interpretar la emoción transmitida con mucha menos información.

En ese momento se vuelven indispensables otros rasgos de la comunicación no verbal. Me refiero a la entonación, el ritmo y la intención de la palabra.

En tiempos de mascarilla es necesario INTENSIFICAR el esfuerzo no verbal. 

  • Trabajar sobre la expresividad de la mirada, y aprender a diseñar sonrisas con ella.
  • Cuidar en extremo la expresión de los ojos, porque con ellos y solo con ellos tenemos que decir si estamos contentos, cansados, tristes o emocionados.
  • Os invito a intensificar los gestos de la cara cuando habléis con otros, porque la mascarilla nos está privando de la mitad de las microexpresiones. Sin miedo a ser exagerados, sólo queremos que nuestros ojos, nuestra mirada, expresen algo cercano a lo que sentimos.
  • Y la entonación, el ritmo y la intención de nuestras palabras. Se vuelven cruciales a la hora de captar el estado emocional de interlocutor.
  • Ya que nos hemos tenido que hacer expertos en comunicar por teléfono y a distancia, os propongo INTENSIFICAR LA SENSIBILIDAD de nuestro oído ante cualquier matiz del tono con el que tu madre, tu hijo, tu compañero te cuentan las cosas por teléfono.

Son los rasgos sutiles, muy sutiles, de los que nos tenemos que servir en estos momentos de poco contacto social, para conectar emocionalmente con los demás.

Es una nueva tarea que la pandemia ha abierto en nuestras vidas, ENTRENAR ojos y oídos. Nuestros ojos para expresar con más intensidad las emociones, y nuestros oídos para percibir todos los matices y sutilezas de las señales emocionales de nuestros seres queridos.

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