Cómo aplicar la inteligencia emocional en el trabajo (I).

Todo trabajo de gestión emocional individual tiene un reflejo en nuestro entorno próximo, más visible si la acción se dirige hacia las competencias sociales señaladas en el modelo preconizado por Daniel Goleman.

El inicio del modelo de Goleman es el “principio de todo”, por supuesto, el gran pilar sobre el que se sostiene la gestión personal de las emociones. Es el reconocimiento de las emociones. A mi modo de ver, la parte más difícil y al mismo tiempo el cimiento que sostiene a la persona emocionalmente inteligente. Las emociones no son conscientes y por lo tanto vivimos “mentalmente” alejados de ellas, la toma de conciencia de lo que siento y lo que me pasa, a través de la percepción de las señales que emite mi cuerpo, (mi cerebro), es el primer paso y a la vez es el “todo” de la gestión emocional. Si no reconozco qué me pasa cuando siento rabia, dolor, euforia, alegría, bochorno, decepción etc.. no sabré cómo gestionarlo. Y no sabré qué hacer con esa emoción que probablemente se desborde y resulte molesta, ineficaz y poco generosa tanto para mí como para mi entorno.

Sólo identificada, reconocida, nombrada y gestionada por la parte consciente de mi cerebro, podré convertir esa emoción en algo positivo y verdaderamente útil.

Y sólo después de ese proceso consciente estaré preparado para analizar cuál es el circuito por el que circulan mis emociones, cómo hago para desactivarlas, cómo hago para desenlazarlas de forma correcta, y cómo hago cuando el desenlace sucede de forma impulsiva y poco eficaz.

La gestión inteligente de nuestras emociones nos exige un esfuerzo de toma de conciencia y de acción voluntaria sobre algo cuyo su nacimiento es inconsciente. Es un trabajo enorme en el que hay que emplearse a fondo, pues supone un gran esfuerzo. Es un esfuerzo constante que nos sitúa en la línea de salida de la inteligencia emocional, porque el desarrollo de las competencias emocionales que nos propone Goleman, no puede empezar si no partimos de aquí.

“La habilidad de hacer una pausa y no actuar en el primer impulso, se ha vuelto una habilidad crucial en la vida diaria” Daniel Goleman.

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